Las Navas del Marqués a 24 de octubre de 2021   

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AUTOR: El guerrero del antifaz
Un drama
  ElNaviero.com  | 16 de julio de 2013

Era una locutora famosa, una locutora de las llamadas de campanillas. Había trabajado varios años en RTT. Ahora le había fichado una cadena de televisión por una cifra mareante.
La chica, sin embargo, lloraba desconsoladamente en el banco de un parque.
Se le acercó Mario. La conocía desde los tiempos del vespertino Pueblo. Le preguntó qué la pasaba.
-¿Te has enterado del atentado? -interrogó ella.
-Sí, lo he oído en la radio. Dos tiros a quemarropa. ¡Qué bestias!
La chica se llevó de nuevo las manos a la cara y comenzó a llorar.
-¿No sería de tu familia? –preguntó Mario, desconcertado por el llanto.
-No.
-¿Una amiga?
-No, no… No tiene nada que ver conmigo.
Mario le cogió la mano y la miró fijamente a los ojos.
-Entonces, ¿por qué estás así?
La chica estaba descompuesta.
-¿Sabes cómo se llamaba?, ¿sabes cuál era su nombre y apellido? –dijo la locutora con amargura.
-Marinosequé… Era vasca ¿no?
La locutora –una monada- se echó a los brazos de Mario y le entró un berrinche inconsolable. Mario le apretaba la mano sin entender bien lo que ocurría.
La chica intento calmarse. Sacó un papel del bolsillo de su chaqueta.
-Tengo apuntado aquí el nombre.
Lo leyó despacio, sílaba a sílaba.
-Marilalereñenoa Gabicagogeascoa.
Alzó la mirada.
-Hoy es mi estreno en el telediario de las tres. Es imposible pronunciarlo de corrido. Llevo ensayándolo toda la mañana y no me sale. Me voy a trabucar, seguro -movió la cabeza y los lagrimones comenzaron de nuevo a rodar por su bello rostro.
-¿Cómo has dicho que se llama?
Volvió los ojos sobre el papel. Pronunció despacio:
-Marilalereñenoa Gabicagogeascoa.
-Pero no tienes ningún problema -intentó animarla-. Os pasan las frases en una pantalla y sólo tenéis que leerlas.
-Ni aún así. Ni con letras gigantes soy capaz de decirlo con naturalidad.
Mario permaneció unos segundos pensativo. Cogió el papel e intentó reproducir el nombre en el interior de su cerebro. Lo intentó una, dos, tres… quince veces. “Esta prueba tumba a cualquier presentador”, diagnosticó. “La única salida sería sonreír, hacer alguna broma, pero la noticia no lo permite”.
Cogió a la chica por los hombros. La situación -los dos lo sabían- era ciertamente dramática.

El guerrero del antifaz


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