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PROYECTOS Y VISIONES
DESTRUYENDO A TOLSTOI
  Mariano Moral  | 21 de agosto de 2011

Si introducimos en el buscador de Google algo así como “frases célebres acerca del secreto de la felicidad” descubrimos dos cosas. El primer descubrimiento es que una de las primeras citas al respecto de las que aparecen una vez se abren las páginas web que te ofrece el buscador es la de Lev Tolstoi. El segundo es que nuestro ayuntamiento no aparece por ningún lado.

En la publicación de Entre Pinares de este mismo año dice nuestro alcalde, citando literalmente a León Tolstoi, que el secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace. A este respecto yo no quisiera entrar en riña con él pero es que, citando al mismo autor antes mencionado, sucede a veces que se discute porque no se llega a comprender lo que pretende demostrar nuestro interlocutor.

A pesar de los intentos de nuestro gobierno local por impregnar el ambiente de felicidad, resulta que para superar los problemas del pasado y conquistar un futuro esperanzador no basta con preparar las fiestas con todo el cariño del mundo, ni siquiera basta con acordarse de Tolstoi, y menos de esa forma tan desafortunada. Podría ser que organizando las fiestas y montando la publicación Entre Pinares ustedes quieren lo que hacen, diría más, tal vez hasta lo necesitan; pero recordemos que, desgraciadamente, las fiestas son el único evento municipal con motivo del cual ustedes se dirigen personalmente a la ciudadanía explicando (casi) todo de cabo a rabo y además asegurándonos que son ustedes felicísimos de que así sea. De ello podríamos deducir que no quieren tanto otras cosas, como por ejemplo hacer lo mismo las cincuenta y tres semanas restantes, explicando todo lo referente a su gobierno con publicaciones, saludos, pelos y señales (y no entendamos por bandos o actas de pleno documentos que aportan transparencia).

Aquí llegamos a la contradicción por la cual les digo que no les entiendo: ustedes nos aseguran que son felices queriendo lo que hacen durante una semana al año y sin embargo también parecen serlo haciendo lo que quierencincuenta y tres. Perdonen el trabalenguas, estos ejercicios de lógica siempre son liosos, pero hay que sacar una conclusión a este rompecabezas. El resultado es que, al contrario de lo que dice Tolstoi, el secreto de su felicidad es hacer lo quieren, porque si realmente quisieran lo que hacen lo harían durante todo el año y no solo durante la semana en la que los ciudadanos piensan en todo menos en su gobierno.

Como ven, de lo que extraemos de su esfuerzo comunicativo para con el pueblo en época de fiestas no es todo miel sobre hojuelas. Vemos incongruencias, errores que tal vez no sean tan accidentales y que nos molestan porque en definitiva la vida consiste en la comprensión de la verdad. ¿Cuál es la verdad de su tópico y repetitivo discurso en la publicación Entre Pinares? ¿Es acaso que, a pesar de todo, hay que olvidar el (su) pasado y pensar en el (su) futuro con optimismo? ¿Es que se consideran acaso como unos padres que intentar consolar a sus inocentes y ciegos hijos con discursos de felicidad y un caramelo llamado fiestas? Volvamos a Tolstoi: la verdad se le comunica a los hombres por medio de las acciones verdaderas. Ustedes podrán escribir y decir todo lo que quieran pero nunca podrán avalar su discurso con hechos porque sus hechos no hacen referencia a la verdad que ustedes pregonan si no a lo que precisamente tratan de ocultar: la absoluta falta de democracia en las Navas del Marqués amparada en la opacidad que les otorga el actual estatus de las instituciones representativas y la inexistencia de acción ciudadana.

Tal vez, siguiendo su línea de citas célebres, podrían haber incluido en Entre Pinares otra de Tolstoi (y ésta si que les viene al pelo) que es la que aquí sigue: Solo hay una cosa que define una acción como buena o mala: si aumenta la cantidad de amor en el mundo es buena. Si separa a las personas, es mala. Una semana no hace el año y las acciones (comunicadoras de la verdad) que generalmente separan a los vecinos trescientos cincuenta y ocho días al año son hechas por el mismo ayuntamiento que dice ser feliz queriendo unirles siete.

El pueblo, efímeramente unido unos días por una celebración, generalmente se ve confrontado gracias al carácter polarizado de un gobierno que en vez de hacer participar a la ciudadanía en un mismo sentido de beneficio mutuo e igualitarismo sigue a rajatabla su máximo principio: si no eres mi amigo, eres mi enemigo. A este respecto léanse con atención las actas de los plenos municipales (al azar si se quiere); donde el alcalde recibe una crítica, opinión, petición o exigencia el responde echando la culpa al actual presidente del gobierno (aunque cuando se trata de un proyecto subvencionado omite este hecho y se queda con los méritos) o defendiéndose a través del ataque sucio, del cállate, de cortar constantemente los turnos de palabra, es decir, mientras en su saludo de la publicación Entre Pinares dice que abre las puertas a las opiniones, las ideas y, por supuesto, las críticas, sus acciones dicen lo contrario, pues toda voz discordante es aplastada bajo el mazo dictatorial de la mayoría absoluta, a veces del modo más cínico y chulesco:

Y ahora vamos a ruegos y preguntas, yo no sé si hoy estamos en disposición de andar con muchas tonterías a estas alturas, yo creo que debemos de, digo yo, si queréis, bueno y si no también, pero que yo creo que nos debemos de despedir y punto y tomarnos un vino con Teodoro [Teodoro Martín Barbero] que habrá ahí un vinito arriba para el que quiera tomar un vino con Teodoro.

Pleno 26 abril de 2011, intentando abolir el turno de ruegos y preguntas si queréis, bueno, y si no también, definiéndolo además como una tontería. Me pregunto que diría Tolstoi al respecto, tal vez lo que dejó dicho más de una vez: Hay quien cruza el bosque y solo ve leña para el fuego.


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 1 comentario
  •  DESTRUYENDO A TOLSTOI  21 de agosto de 2011 09:22, por Juanjo

    Hablando de frases célebres, hay dos que siempre te llaman la atención y no son ni mucho menos tan intelectuales y aplastantes. Es más, suelen ser utilizadas por personas de perfil medio aunque seguramente sean, aparte de utópicas, un deseo generalizado de que sean verdad.
    La primera de ellas es la que toda MISS pronuncia cuando en un concurso de belleza le piden que diga algunas palabras: Que reine la paz en el mundo.
    Una idea deseada pero de imposible cumplimiento con todos los intereses políticos y económicos de que sigan los conflictos, la venta de armas y la desigualdad entre unas zonas y otras del planeta, del continente e incluso dentro de cada país.

    La otra es la que pronuncian algunos "políticos" al ganar unas elecciones: voy a gobernar para todos, para los que me han votado y para los que no.
    Esta es un poco más cierta pero esconde en su sintaxis otras pocas palabras que no se pronuncian pero sí se piensa el que la pronuncia: A los que me han votado, les voy a hacer favores y allanar el camino, pero a los que no, se van a enterar de lo que soy yo.

    Ejemplos de esta última frase los hay ya por decenas y han pasado sólamente tres meses de esas elecciones y aún menos tiempo del artículo de la sección del Diario de Avila que día tras días iba presentando a todos los alcaldes de los pueblos en una entrevista y éstos explicaban sus "intenciones". En ese artículo, nuestro representante tendía la mano a las iniciativas de la oposición si eran bien para el pueblo y abría un puente a las opiniones vecinales. Este pueblo se hipnotiza con las fiestas, a gusto de todos, pues actividades nunca faltan, a los niños la play, a los mayores la verbena, a las peñas los toros, a los menores la permisividad de consumir alcohol a granel, que cada vecino, por lo menos que se lleve su trocito de "felicidad relativa".
    Después vienen los tratos selectivos, las calles sucias, el pésimo mantenimiento, la inoperancia invernal, el oscurantismo presupuestario, los plenos a la luz del sol................ vamos, la rutina navera por excelencia. El yo mando y aquí no se mueve nadie.

    Los naveros somos conformistas por naturaleza, poco dados al asociacionismo, al altruismo, a la reivindicación colectiva a base de manifestaciones personales o multitudinarias, a la denuncia, a la queja personal donde hay que ponerla, en la casa de todos y no en el corrillo.
    Los naveros somos por lo general, gente muy trabajadora, reconocidos por ello fuera de nuestro pueblo y buena gente, pero pecamos de esa permisividad hacia todo lo que deciden por nosotros y que al fín y al cabo afecta a nuestra vida personal y al rumbo de un pueblo que merecemos que deje de estar estancado, que tenga un tejido social e industrial fuerte, un turismo más publicitado y más expectativas para nuestros jovenes.

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