Las Navas del Marqués a 21 de abril de 2021   

32 visitas ahora

 

EL CAFÉ DEL PRÍNCIPE
  Taller de periodismo  | 30 de noviembre de 2012

Me llamo Toribio Pascual y trabajo de becario en un periódico digital que acaba de salir. El director me encargó que me pusiera a las órdenes de Mariano José de Larra. Me fui a buscarle al café, allí estaba sentado, junto a la chimenea.

Como cada tarde desde que frecuenta el café de la calle del Príncipe, Larra comparte con otros inquietos amigos una tertulia que va ganando simpatías en el Madrid de Mendizábal. A su derecha Bretón de los Herreros escucha en silencio a Juan de la Pezuela, poeta y aristócrata.

Ramón, el viejo camarero, atiende la mesa y pone tres cafés.

- Economicen ustedes los versos, señor Mariano. El siglo de la poesía ya terminó. La gente está a otros menesteres. Les preocupa más cómo llenar el puchero que saber del color de las flores -sentencia Ramón mientras pone los azucarillos en los platos-.Con el permiso que me da la confianza con los señores, le digo que muy corto se quedaba ´El duende satírico del día´. Ya no estamos en 1828, señor Larra.

- Mi querido Ramón, el cansancio de los años te hace ser pesimista -replica Ventura de la Vega-. Acabó la guerra y el país echa a andar. ¿No pensarás que todo es llegar y besar el santo? Hay que trabajar duro, nada llega de regalo.

- No le riñas, lleva razón -contesta tajante Larra-. El hambre se generaliza en la capital. Atreveríame a decir que hasta en los pueblos, donde la matanza y la cosecha antaño salvaban a las familias, ahora también las pasan canutas. El gobierno sólo demuestra afanarse en recaudar los impuestos para sangrar a los pobres ciudadanos y mantener sus vidas privilegiadas. ¿Qué paga recibieron las viudas de los caídos en la última guerra, Ventura? ¿Dónde comen los huérfanos y los que el cuerpo cansado ya no les permite trabajar? ¿Quién cura a los enfermos? Que tú y yo podamos permitirnos pasar la tarde al calor de la lumbre con un café o una zarzaparrilla no significa que todo el mundo tenga una buena vida.

- Pero ya sabemos, Mariano, que los tiempos están cambiando –responde su buen amigo Juan-. Un aire fresco entra en el Parlamento. Que ya me he enterado de tu nombramiento. Un articulista satírico en el Congreso. Ver para creer. Harás un buen papel.

- No bromees, Juan. Sabes que es un nombramiento a dedo. Así mantienen el sistema. Un cordero más en el rebaño. Privilegios a costa del pueblo que mantienes si no sacas los pies del tiesto. Pero sabes que no soy como ellos, que a mí me afecta que los españoles pasen calamidades mientras los políticos van en carruaje y tienen mansiones en Madrid. Deberían vivir al menos en la provincia a la que representen. Sólo así sería posible ver la realidad de sus vecinos.
- Lo dijo el diputado por Ávila que vive en Madrid -comentó el poeta Juan de la Pezuela provocando la sonrisa de Ventura de la Vega.

Larra se les quedó mirando y socarronamente les dijo: “ Tampoco es cuestión de obligaros a cambiar los callos a la madrileña por unas revolconas abulenses”

- Volviendo al asunto que nos compete, amigo Larra, el progreso es como una escalera. A cada peldaño que subimos la gente vive mejor, es el progreso – argumentó Ventura.

- Escalera hay, pero estamos bajando y caemos rodando. Ante el descontento por la subida del pan, el gobierno ha creado un cuerpo especial de policía que sin uniforme va por las calles haciendo informes del que opina de política. Y luego detienen a los cabecillas. Ayer mismo en el Parque del Retiro cogieron a 34 indignados que `criticaban´ al gobierno. Pretendían acercarse al Congreso a pedir trabajo. Nunca hemos vivido peor, compañeros. La gente pierde su casa y se queda en la calle.

¿Dónde vamos a llegar?

- De momento yo al trabajo, mañana nos vemos. Un placer, amigos. No quiero hacer esperar a mi ilustre alumna – Ventura de la Vega es profesor de la reina Isabel II- .

Entre la lluvia y el frío viento hoy hace un día de perros en Madrid. Abrigado hasta las orejas me acerco a la calle del Príncipe, a la cervecería Santa Ana.

- Ramón, ¿viste hoy al señor Larra? No se presentó al periódico y el jefe echa chispas. Sé que aquí se toma todas las tardes su whisky y vine a buscarlo. No conozco nadie que odie tanto el teléfono móvil. Parece de otro siglo. Trabajo de becario, no de niñera.

- Se quedó dormido leyendo la prensa – contestó Ramón-.Al despertar me dijo: “Y yo que pensaba que nada podría ser peor. Mira los titulares: La solución es subir los impuestos. Aprobada la Reforma Laboral para favorecer el despido barato. Rescatar a Bankia costará 18.000 millones. Llegamos a seis millones de parados. Una mujer se suicida cuando iban a desahuciarla”. Dio un portazo y se fue.

El Caballero Audaz. Continuará....


COMENTAR

Comentar con tu usuario de Facebook






- Artículo realizado por Taller de periodismo
- Publicado el 30 de noviembre de 2012

Espacio Publicitario








OTROS ARTÍCULOS DE RELATOS Y POESÍA







© ElNaviero.com 2021 - Realizado con SPIP - Administracion y Redactores - Creditos - RSS RSS - Hosting