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MARÍA PASCUAL
YONKI
  Taller de periodismo  | 22 de noviembre de 2020

Al final, después de pensarlo mucho, decidí contarle aquel secreto que había guardado durante años.

Aquellos tiempos fueron una locura. Madrid vivía una explosión de vitalidad, de fuerza, de inspiración. Yo conocí a Laura en el Rock-Ola, cuando veíamos un concierto de Glutamato Ye-Ye. Me acuerdo como si fuera ayer. Esa noche habíamos estado de botellón y pillamos un poco de heroína que acabé compartiendo con ella después de hacer el amor. Yo vivía en un cuchitril por la calle Montera. Le dije a Laura que se viniera a vivir conmigo, pero, por entonces, ella estaba cada vez más pillada y teníamos muchas movidas. Quería que lo dejara, pero todo eran discusiones y broncas. Pensé que teniéndola en casa se centraría; me equivoqué.

Una mañana de noviembre, con unas ojeras lilas que le llegaban al suelo, vino a decirme que estaba embarazada de tres meses. Yo, que ya llevaba un tiempo que no soportaba más la situación, me encontré ante una nueva encrucijada. Sin embargo, no pude hacer otra cosa, sino apoyarla e intentar tener el convencimiento de que todo iba a salir bien. Seis meses después nació una preciosa niña a la que llamé Emilia. Y digo llamé porque los últimos meses fueron muy duros para Laura y no consiguió sobrevivir al parto.

Hoy, al volver a casa, he visto a Emilia en un parque con unos chicos fumando. Nunca fui capaz de contarle que su madre realmente era una yonki, y que murió a causa de su adicción, y al verla en esa actitud se me han revuelto las entrañas. Llevaba tiempo pensándolo, y ahora creo que está en su derecho de conocer la realidad.

Son las ocho, me dijo que hoy no volvería tarde. Me da miedo ver su reacción. No sé cómo se tomará que haya estado tantos años ocultándole los problemas que teníamos a causa de la dependencia de su progenitora. Emilia siempre ha sido una niña muy cauta y moderada, pero desde que cumplió los quince hay días que no viene a dormir a casa. Dice que se queda en casa de una amiga y a veces vuelve oliendo a tabaco. Sólo espero que no le pase nada malo.

Hola papá, ya estoy en casa.

Hola Emilia, ¿qué tal?, ¿cómo ha ido el día?, justo iba a llamarte para ver cuánto ibas a tardar.

Bien; estaba con unos amigos en el parque.

¿Has estado fumando?

No, papá, ¿por qué?

Hija, he estado pensando. Tengo algo que contarte

María Pascual


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- Artículo realizado por Taller de periodismo
- Publicado el 22 de noviembre de 2020

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