Las Navas del Marqués a 15 de noviembre de 2019   

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Huelga cerebral
Un día de normalidad

No podían estar más en lo cierto los voceros del PP cuando afirmaban que el 29 de marzo fue un día de total normalidad.

  Mariano Moral  | 31 de marzo de 2012

Era tan normal que se sucediera una huelga que hace semanas Mariano Rajoy ya lo predecía (con sorna, claro) ante su homólogo finlandés allá en la metrópoli belga: “la laboral me va a costar una huelga general”.
Y efectivamente, los sindicatos declararon la huelga general y mucha gente salió a la calle y se hicieron viejas proclamas obreras y se exaltó la izquierda española y se llamó esquiroles a unos y cabrones capitalistas a otros y etc…Vamos que, tal y como dice el gobierno, el show se llevó a cabo con total normalidad. Y no les falta razón.

Cada uno cumplió su papel a rajatabla y por eso el sistema sigue intacto. Aunque cabe resaltar que, de todos los actores sociales, los sindicatos se merecen la palma de oro. En definitiva el gobierno y la patronal no actúan, son. Pero los sindicatos tienen que hacer el esfuerzo dramático que correspondería a un gatito inofensivo si se le exigiera actuar como un león. En una parte del show los sindicatos rugen la emancipación proletaria pero entre bastidores maullan algo así como que “entendemos que la situación económica es difícil y queremos colaborar para salir del bache”.

Esto, señores, significa normalidad. Lo anormal sería plantearse que a lo mejor el problema es el sistema, “¡¡que miedo da esta expresión!! Quítenla, quítenla inmediatamente del guión”. Los sindicatos se han acomodado al sistema y han moldeado su actitud a la medida de éste. Se limitan a cumplir su papel en el juego bipolar que sostiene este entramado de manipulación social: sindicato-patronal, PP-PSOE, izquierdita-derechota, Real Madrid-Barcelona, bien-mal, bueno-malo, empleo-desempleo. En este teatro solo se admiten seres binarios, los anormales herejes que no quieren convertir su cerebro en la máquina del si o el no a la calle, “llámenlos violentos y ya está, así la gente huirá de ellos como si de ratas se tratase”.

Como ven el sistema ha normalizado incluso los aparentes ataques contra él. Se ha vacunado y ha convertido al virus de los sindicatos (que en otro tiempo tanto le traían en jaque y tanto hacían peligrar su salud) en una especie de parásito inofensivo. “Dejadlos estar”. El izquierdismo es a día de hoy una pieza fundamental del sistema que antaño quiso destruir. El sistema necesita este pseudo-izquierdismo para mantener intacta la función, como necesario relleno en el escenario de la dualidad. Yo me pregunto si a caso salir a la calle a protestar se ha convertido en un acto de normalidad, ¡protestar es normal! Hemos normalizado la resignación y de vez en cuando sisamos un poquito para auto-convencernos de ser algo que no somos: rebeldes.

Esto último viene al caso por un discurso de Julio Anguita que un amigo me envió hace unos días. Un discurso contra la resignación y en pro de la conciencia, o de una rebeldía que debe empezar en nuestro pensamiento para luchar contra la comedia con la que nos envuelve el sistema. Aquí os dejo el enlace para el discurso, creo que merece la pena escucharlo para sacudirnos esta maligna normalidad.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=Z0uq9ZKztn0


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