Las Navas del Marqués a 16 de noviembre de 2019   

235 visitas ahora

 

La extraña caridad del multimillonario
  Mariano Moral  | 26 de febrero de 2012

Hace unos días leíamos en el periódico El País una entrevista a Bill Gates quién, de visita en España, se iba a reunir con Mariano Rajoy “como alguien que destina miles de millones de su propio dinero a todo esto”. Con “todo esto” el segundo hombre más rico del mundo, que, según se aclara en la entrevista, perdió el primer puesto debido a sus donaciones multimillonarias, se refería a lucha contra la pobreza en el mundo. Pero es que "todo esto" es una expresión tan amplia y ambigua que nos obliga a indagar un poco más en sus límites.

Y efectivamente, tal y como esperábamos, tras bucear hacia el fondo de "todo esto" descubrimos que la generosidad del presidente de la Fundación Bill y Melinda Gates emana un tufillo extraño cuando éste se llena la boca de investigación, vacunas, medicinas, mosquiteras y semillas, sobre todo semillas, para los pobres. Es curioso que, como hemos descubierto navegando por la red, la fundación de este señor sea poseedora de quinientas mil acciones de la empresa multinacional y monopolista Monsanto, la cual parece ser que controla el 90% del mercado mundial de semillas. Por otro lado, según parece, gran parte de las donaciones que la Fundación Bill y Melinda Gates realiza van dirigidas a medicinas patentadas y, bueno, ya sabemos que las empresas farmacéuticas no son precisamente organizaciones de caridad. Además puede que el señor Gates saque algo en claro de su masiva actividad caritativa teniendo en cuenta el monopolio de Microsoft en el área de los programas informáticos.

Puede que ya estén pensando que esto huele a negocio, por eso les recomiendo informarse acerca de estas macabras cuestiones (en la red podrán encontrar esta información y mucho más). Al final concluirán que todas las ratas están hermanadas, interconectadas en su misión de expoliar al mundo y a los mundanos. Los dólares que los multimillonarios, tan generosos y comprometidos como vienen siendo últimamente, revierten en donaciones apestan a hipocresía porque, además de no llevar implícitos un compromiso personal e intelectual con la sociedad que podría resultarles problemático, su caridad, generalmente materializada en oscuras fundaciones al estilo de la de Urdangarín, solo suele ser una sutil manera de evadir impuestos, enriquecer sus arcas o fortalecer sus negocios y monopolios internacionales.

El Señor Gates dice en la entrevista cosas muy coherentes, esos tópicos infalibles que se vienen repitiendo en vano en todas las cumbres donde se trata el tema de la pobreza pero, claro está, ni palabra de las causas que originan y sustentan la pobreza. Se pueden imaginar porque el americano se hace el sueco a este respecto. En el firme y seguro suelo de la caridad no tienen porque implicarse social y políticamente, no tienen porque reconocer que mientras las potencias, con Estados Unidos a la cabeza, no dejen de generar conflictos de forma sistemática en los países pobres con fines puramente económicos y estratégicos y mientras las multinacionales no dejen de encontrar un negocio bastante rentable en las consecuencias de estos conflictos, la pobreza será un mal crónico que las alimañas utilizarán hábilmente para lucrarse ya sea en el ámbito de la dominación o el de la riqueza, si es que ambos no son lo mismo.

La caridad es un mal tan nocivo como los cerrojos de las cajas fuertes suizas donde gente como el Señor Gates guarda su dinero. Es un freno para el cambio social y para la realización de las pobres gentes, es la maloliente excusa que el sistema fabricante de multimillonarios utiliza para justificarse a si mismo aun siendo la principal causa de la desigualdad y la miseria. La caridad es el camino que hoy en día toman las multinacionales y sus magnates para blanquear y agigantar sus insaciables negocios mientras se presentan como ángeles salvadores en los medios de comunicación.

En la conversación entre Bill Gates y Mariano Rajoy no se hablará del mercado de armas, ni de los conflictos y dictadores creados artificialmente para satisfacer las crecientes ambiciones imperialistas de poder y recursos que tienen las potencias, no se hablará de que la pobreza es en gran parte mantenida artificialmente como arma de control social y campo de negocios multinacional, no se hablará de lo rentable que es masacrar o mantener en la miseria un país cualquiera, no se hablará de eso porque sería como mirarse en un espejo cuyo reflejo puede que nos sea desagradable. No, hablarán de negocios, claro, y al final, si queda un hueco antes de que la comida de tres tenedores esté lista, dirán que hay que ayudar un poco a los pobres para que sigan con la dosis justa de vida que les permita arrastrase pero nunca levantarse.

Dejemos al Señor Gates que cierre este artículo con una de sus declaraciones en la entrevista: “El mundo es muy grande y se está haciendo mucho más equitativo”.


COMENTAR

Comentar con tu usuario de Facebook










© ElNaviero.com 2019 - Realizado con SPIP - Administracion y Redactores - Creditos - RSS RSS - Hosting