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Carta abierta de un ministro de economía
Iros todos a tomar por culo
  Mariano Moral  | 19 de febrero de 2012

Dado que todas las palabras que conforman el título de esta carta abierta aparecen en el diccionario y en los manuales oficiales de gramática, con su permiso me he permitido juntarlas en ese orden con la honesta intención de expresar lo más claramente posible mi sentir más sincero por todos los que entre ustedes no aceptan las medidas a tomar para sacar esto adelante. Soy el ministro de economía, lo de menos es de que país y respecto a lo de ministro, bueno, ministro soy, pero no al estilo que ustedes podrían pensar.

Soy el ministro de una elite que detesta ser controlada por los sistemas democráticos y sus gobiernos, y precisamente estoy donde estoy para minar estos sistemas desde dentro, para aplastar toda autoridad popular (siempre basadas en estúpidos conceptos como igualdad y justicia social) y conseguir que el poder se traslade a las manos de los que naturalmente le merecen: los mejores, los ganadores. Respecto a los perdedores, que son la mayoría de ustedes, solo puedo decirles que sus opciones son 1) esclavitud asalariada (y den gracias) 2) ser exprimidos en todos los ámbitos en pro de los intereses de la elite (que, claro está, son los verdaderos intereses del mundo y la sociedad) 3) si no son capaces de aceptar ninguna de las dos alternativas anteriores les remito de nuevo al título de este escrito, o a la indigencia, que es lo mismo.

Yo no estoy aquí para defender esa falacia del estado democrático de bienestar, si no para defender el bienestar de los que, con toda razón y apoyados por su superioridad entre los hombres, quieren apropiarse del estado para convertirlo en un apéndice (en una sub -sección) de sus intereses privados multinacionales. Para que lo entiendan mejor, si por ejemplo la sub-sección española de la Gran Empresa Internacional que controlan mis congéneres no solo no da los beneficios esperados si no que arroja pérdidas, entonces hay que sanearla recortando gastos y personal. Y aquí es donde yo entro en juego como responsable de tener contentos a los de arriba haciendo funcionar el estado S.A.

Y ya saben como funciona una empresa, no se trata de tener contentos a los empleados, si no de maximizar beneficios y minimizar pérdidas. Se pueden imaginar que eso de buscar el bienestar de los empleados incluso asumiendo pérdidas no conduce si no a la ruina del negocio, es algo más propio de patéticas organizaciones de caridad que de un business bien llevado. Es más, los empleados, los losers, deben asumir su rol natural: máxima productividad, salario mínimo y boca cerrada…Señores ¡¡como quieren si no que una empresa salga adelante!!...Todos tienen que sacrificarse porque si no consigo maquillar los números macroeconómicos puede hasta que los jefazos nos cierren el chiringuito.

No puedo terminar esta carta abierta sin acordarme de los empresarios (casi todos pequeños, hasta los que se creen grandes, si les comparamos con aquellos para quienes trabajo). Sigan siendo ustedes más papistas que el papa, eso es lo que espero de ustedes. Sigan creyendo que todo perjuicio al trabajador es un nuevo pilar que afianzará aun más su futuro. Sigan creyendo que son primero empresarios y después, si es necesario, que no lo es, ciudadanos. Hermanos, mi credo es su credo, sigamos a nuestros apóstoles y no se preocupen por cosas tan insignificantes como las huelgas generales, eso solo son escaramuzas que programan los perdedores para aplacar un poco su frustración.

Reciban un cordial saludo,
El Ministro de economía de un país cualquiera.

¡¡Y que en la jungla siga reinando el león!!


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 1 comentario
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     Iros todos a tomar por culo  20 de febrero de 2012 20:54, por JCJILGUERO

    Sí, señor ministro. Nos quedamos más tranquilos. Gracias, señor ministro.

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