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NOVELA DE EVELYN WAUGH
Merienda de negros, ¿banquete de blancos?
  José María  | 13 de febrero de 2012

- Libro: Merienda de negros

- Autor: Evelyn Waugh

- Editorial: Anagrama

- Barcelona, 2008

Merienda de negros’ se publicó por primera vez en la colección ’Panorama de narrativas’ en 1985 y luego en ’Compactos’ en 2008. El título de la edición original fue ’Black Misehlef’ del año 1932.

Y yo la leo ahora, en febrero de 2012. Está nevando. Hace un frío que pela. Tanto, que mis manos las tengo enguantadas. En la calle me dicen que hay 7’5º bajo cero. Dentro no sé... 10 u 11º grados. Entra un fresquillo por la parte izquierda donde están los ventanales que me deja la nalga temblando. La nieve se pega a los cristales.

En fin, ’Merienda de negros’ si no me ha dejado tan frío se ha acercado un tantico. La culpa es mía que no recibo este humor inglés con las venas abiertas. Se me cierran los conductos formando una barricada al gracejo de Evelyn Waugh. El hombre hace esfuerzos para llevarme hasta su sentido de la gracia. Pero no llego a la meta. El ingenio, el gracejo, la gracia, el chiste, el humor que a mi me llega, a lo mas hondo, es aquel que sorprende provocándome tempestades de risas, vendavales de carcajadas. O brisas de ironías donde aflore la sonrisa a mis labios. Aunque sea timidamente. Sin embargo, estas salidas, estas ocurrencias del inglés, del novelista inglés llamado Evelyn Waugh son tan... tan... tan desangeladas (para mi) que me deja solo con la pura razón. Descarnado. Sin que atraviese o recorra el trayecto de la burla por todo mi cuerpo. Y lo convulsione. No. En el cerebro queda. Y de ahí no sale. La carcajada no asoma, la risa se oculta, la sonrisa no aparece. Los músculos se quedan quietos. El cuerpo no interviene. De modo que puedo decir, y con razón, que no me he meado de risa. El intelecto no orina. Destila tan solo puros conceptos.

Y solo desde ahí, desde ese castillo inmaterial, desde mi coco de marfil, percibo una ácida comicidad, que si que intenta corroer a las sociedades que pinta y a los personajes que retrata. Son sociedades y personajes de desorbitada insustancialidad. Muñecos en grotescas situaciones que, a la molondra, divierten. Como, por ejemplo, cuando una remesa de botas llega a los soldados. Soldados descalzos. Y en lugar de ponérselas se las comen. Son tropas de africanos. Por supuesto. Negros, claro. Hay un poso, me parece, un tanto racista. O antiafricano. O para ser ma benévolo con el autor: una visión pesimista de esa Africa que, para él, no es mas que salvajismo, barbarie y brutalidad. En lo que disiento, cordialmente.

Si bien reconozco su maestría en el escribir, en saber transmitir esa visión abyecta de los pueblos africanos. Peor para los africanos. Y afortunadamente para ellos porque ya murió.

De Evelyn Waugh leí, antaño, y me gustó, ’Un turista en Africa’ (debo de tenerlo en Santa Clara de Avedillo) Libro donde narraba -el titulo lo declara- un viaje por la parte oriental de Africa. Del Africa colonial. Posiblemente por las mismas fechas en las que ideó ’Merienda de negros’. Lo digo porque en el prefacio dice: ’Escribí ’Trapisonda africana’ (título que le pusieron a una edición latinoamericana) después de haber pasado un invierno en Africa Oriental y Central’. Creo recordar que en ’Un turista en Africa’ decía, al principio, mas o menos, que se iba a pasar el invierno a Africa para librarse del frío, la nieve y la niebla. ¡Qué cosas, como no me encuentro a gusto me voy de gira por ahí! Es de suponer que Waugh sería una persona acomodada... No lo sé... Deduzco esto... No conozco su biografía hasta esos detalles.

Me viene a la memoria otro libro del inglés que me citó el escritor navero Tomás García Yebra, ’Noticia bomba’. Entonces no caí en que también la tenía. Por Avedillo debe andar. Comencé a leerla y la dejé. Me aseguró, entonces, García Yebra que la novela era un ataque demoledor a los periodistas, o al periodismo, o ese mundo.

No estoy seguro de que la vaya a leer si se trata del mismo tipo de humor...

De lo que si estoy convencido es de que ’Merienda de negros’ le gustaría a Tomás García Yebra. Él escribe con ironía, con sorna, con chispa. Aunque el humor, el retintín del amigo Tomás tiene mas sal (para mi) que el de Waugh. No estoy comparándolos, ni haciendo un juicio de valor, ni coloco en una lista a uno por encima del otro, literariamente hablando. De hecho Waugh ya pasó a la Historia y Tomás está por ver si será acogido por ella. Por eso repito el latiguillo ’para mi’. Es decir, a mis entrañas le resultan más cómicas las situaciones narradas por Tomás García Yebra. A mi. Y no os apuntéis porque podéis salir perdiendo.

Para finalizar copiaré el texto de la contraportada del libro que, aunque son palabras de propaganda del editor, vienen a dar una visión general del libro y contrarresta así mi opinión:

" Seth, el nuevo emperador de Azania, ’tirano de los mares y licenciado en Oxford’, ofrece a su antiguo condiscípulo Basil Seal -insolente, sofisticado y amoral, una perfecta garantía contra la estabilidad y el orden- el cargo de ’Ministro de la Modernización’ de su africano país. A partir de ahí se emprenden las mas descabelladas innovaciones y las iniciativas mas quiméricas, prococándose un sin fin de intrigas tribales y diplomáticas que desembocan en la anarquía y el caos, y en un auténtico festín canibal.
Esta novela, que en palabras de Waugh, ’trata del conflicto entre la civilización, con sus correspondientes y deplorables perversiones, y la barbarie’, es una feroz y destructiva farsa que ataca simultáneamente a los salvajes de la jungla y a los de las ciudades modernas, sin dejar títere con cabeza, y en la que abundan personajes, gloriosa e inovidablemente cómicos, como el inepto y petulante embajador inglés o las dos damas que se presentan para observar el tratamiento dado a los animales en ese país ’bárbaro
’."


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 2 comentarios
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     Merienda de negros, ¿banquete de blancos?  19 de febrero de 2012 17:40, por Mariano Moral

    No he leído este libro, pero tal vez la crítica que aquí nos ofreces sea más interesante que el libro mismo. Esos párrafos que tan bien dedicados a describir las reacciones que nos produce el humor de calidad , el verdadero humor con mayúsculas, que parece brillar por su ausencia en Mister Evelyn Waugh, me hicieron pasar un buen rato mientras los leía porque, además de la calidad del escrito, involuntariamente trajeron a mi memoria el día en que leí Vuelva usted mañana de Larrá. Ese día experimenté todas las reacciones humorísticas que este inglés parece incapaz de provocar y que enumeras una por una en tú artículo. Tal vez Vuelva usted mañana (que yo creo que es uno de los escritos que más me han hecho reír en mi vida) sea un buen antídoto contra este humor colonial inglés que sin duda carecerá del punto clave humorístico: la autocrítica. No mirará Mister Evelyn a los africanos desde el mismo lugar que Larrá mira a sus paisanos españoles. O, dicho de otro modo, si Mister Evelyn mirara a los ingleses con el mismo catalejo que a los africanos (a quienes seguro ve como bestias inmundas en las antípodas de la grandiosa civilización occidental) tal vez llegaría a la suela de los talones al Señor Larrá.

  •  Merienda de negros, ¿banquete de blancos?  16 de febrero de 2012 23:51, por Juanjo

    Me parece buena iniciativa maestro, desgranar el libro combinándolo con las circunstancias de cómo lo lee.
    Ameno y didáctico. Aunque me gusta ese humor irónico, me dejó sin ganas de leer a Evelyn Waugh.

    Espero que otra vez le toque a un libro que sí nos recomiende leer.

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