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Una idea para los partidos de la oposición
  Mariano Moral  | 11 de febrero de 2012

La oposición en Las Navas sigue escribiendo cartas al director sin obtener respuesta, lo cual entra dentro de lo formal en las tibias tareas que ambos partidos opositores llevan a cabo en nuestro pueblo. Pero me da la impresión de que lo formal, lo estipulado o lo que en definitiva entra dentro de los cerrados parámetros que esta democracia representativa nos dicta, no es solo insuficiente si no además una pérdida de tiempo. Yo me pregunto: ¿cuántos años lleva gobernando el alcalde a pesar de tantas formalidades?

Está bien ser civilizados (ambigua palabra esta), lo cual incluye exigir formalmente transparencia, debate, etc. y además realizar boletines periódicos que incluyan crítica, información e incluso sarcasmo. Esto lo han hecho ambos partidos opositores pero no se han encontrado resultados y si esto ha sucedido es porque en un pueblo como el nuestro el populismo siempre derrotará a lo formal a no ser que a esto último se lo acompañe con acción “informal”.

Está claro que la gente no responde ante lo racional, es decir, ante una labor de oposición de pleno y despacho que busque obtener resultados a través de los mismos mecanismos legales que por otro lado blindan a los alcaldes. El alcalde todopoderoso, populista hasta la médula, experto de la manipulación y de la última palabra, se sienta en el salón de actos como un rey se sienta ante sus siervos aprovechándose al límite de los resquicios oscuros que le deja la democracia representativa. Mientras tanto los partidos opositores pretenden doblegarle sin salirse ni por un instante del mismo sistema que les deja en clara desventaja.

A la gente nos mueven las acciones y las imágenes, no las palabras (ya sabemos que a estas se las lleva el viento). Las palabras en los ayuntamientos españoles no son más que vanas formalidades que resbalan a la gente por la sencilla razón de que no existe educación democrática entre la ciudadanía. Desgraciadamente a la mayoría de los ciudadanos no les hacen reaccionar palabras tales como transparencia o debate, si no acciones concretas y visibles como por ejemplo pagar una charanga a las peñas o inaugurar algo cada cuatro años. Esto se debe a que no existe una vía de acción democrática ciudadana, esta democracia nos ha acostumbrado a ser ciudadanos pasivos y perezosos que, lógicamente, no esperan ser aburridos con palabras si no entretenidos con acciones por muy insignificantes o absurdas que sean estas. Pregúntenle a nuestro alcalde, seguro que de esto sabe un poco.

Cuando les digo que hay que aparcar la formalidad y empezar con las acciones informales no me refiero a llevar a cabo una revolución sangrienta. Simplemente quiero decir que hay que movilizar a la gente con acciones concretas. Sin duda el punto de partida es la educación democrática y para que la gente sienta interés en esta materia hay que construir el espacio propicio para este ejercicio. El espacio que de la oportunidad a la gente de interesarse más por su participación política en la comunidad que por el alcalde y sus acciones populistas.

Abandonen los plenos (pasarán otros cuatro años y solo algún factor externo podrá desbancar al alcalde, no su labor de oposición tal y como la enfocan ahora) y dejen que el alcalde, rodeado de su séquito, hable por y para si mismo (que es lo que va a hacer de todos modos) solo en su salón del trono. Sigan exigiendo información y transparencia pero céntrense en la ciudadanía. Lleven a cabo asambleas populares paralelas a los plenos y sin color partidista donde se todo ciudadano que desee asistir tenga voz y voto y en las cuales los representantes de cada partido actúen como moderadores y gestores de los contenidos asamblearios. Asambleas populares en las que se hable no solo de infraestructuras y presupuestos naveros, si no de democracia y de participación. Un lugar donde los ciudadanos entren en acción y se sientan parte importante de su comunidad, no como votantes de unos o de otros, si no simple y llanamente como ciudadanos que quieren sacar adelante su pueblo. Un lugar, en definitiva, donde informalmente se comience la única acción que puede contrarrestar a la dictadura: dar la responsabilidad y la palabra a los vecinos.

Claro está que al principio esto no sería fácil. El primer obstáculo a resolver sería convencer a la gente de que las asambleas son apartidistas, y para eso los primeros que se tienen que convencer son los partidos de la oposición. Si lograran hallar un consenso entre ellos cuyo soporte fuera nuestro pueblo y no sus respectivas siglas la mitad de la batalla estaría ganada, es decir, si pusieran más atención en su rival (que no es el alcalde en si, si no esta especie de caciquismo populista que reina en Las Navas) que en sus delegaciones provinciales (quienes por otro lado deberían apoyar iniciativas como esta) y en recoger votos, la gente comprendería tarde o temprano que lo importante no es que su partido llegue a gobernar si no que nuestro pueblo, nuestra comunidad, mejore en todos los ámbitos incluyendo el democrático.

El segundo obstáculo sería que ciudadanos y representantes electos llegaran a valorar la utilidad de una asamblea cuando unos solo están acostumbrados a delegar poder y los otros a ejercerlo. De lo que aquí se trata es precisamente de romper la mentalidad de gobernador y gobernado que, gracias a la pura y dura democracia representativa que tenemos, da pie a la dictadura de unos y a la indiferencia o el oportunismo de otros. Miren, no estoy hablando ni de comunismo ni de anarquismo, tan solo de sentido común. Se trata de no apoyar plenos que incumplen los mas elementales principios democráticos, se trata de dejar de asistir a ellos y crear un pleno paralelo que de forma asamblearia, y aun sin poder efectivo, de la oportunidad a Las Navas y a sus vecinos de poder ejercer la democracia plena, activa y decisivamente.

Dejen de engañarse auto-convenciéndose de que la vía formal, estipulada, de oposición es efectiva. Solo a través de la acción "informal" que supondría, hablando claro, sabotear los plenos ausentándose de ellos y creando, como dije antes, plenos asamblearios paralelos, llegarían al objetivo que se busca que no es otro que implicar a la gente en el ejercicio de gobierno para que la tenue presión que ustedes ejercen sobre el alcalde se transforme en una bofetada de la ciudadanía al caciquismo. Re-enfoquen su labor de oposición hasta que sienten las bases para que los plenos municipales se conviertan en una reunión limpia, útil, constructiva, ciudadana y democrática. Céntrense en construir los cimientos de la democracia participativa en Las Navas, en mi opinión el esfuerzo merecerá la pena.

En otro artículo bucearemos un poco en el funcionamiento y los objetivos de una asamblea.


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