Las Navas del Marqués a 11 de diciembre de 2018   

31 visitas ahora

 

UNA POETA DE ALTURA
De paso a ... Ángela Segovia,
  Juanjo  | 15 de enero de 2014

- Ángela Segovia presenta en Las Navas, después de hacerlo en Madrid y Barcelona, su segundo libro publicado. El primero dio en el clavo: lo presenta al Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande en 2009 con el título ¿Te duele?, y se lleva el primer premio y la publicación del mismo. El pasado 28 de diciembre trae su segundo libro publicado: De paso a la ya tan , al centro cultural Caja de Ávila. Arropada por familiares, amigos, y su antiguo profesor Eduardo Rodríguez Merchán, que hizo un resumen de las publicaciones anteriores y leyó una de las poesías de este nuevo trabajo. Después Ángela cogió el atril con seguridad y nos leyó parte de su nueva obra apoyada en imágenes volcadas desde su ordenador.

Al terminar el acto, espero impaciente el turno para hablar con ella, envuelta entre las felicitaciones de familiares. Me hago con el libro y comienzo a leerlo mientras Ángela sigue firmando libros. Llega mi turno y me devuelve el libro junto a su correo electrónico para hacerle una entrevista. Y en eso estamos.

- Hola, Ángela. Lo primero darte las gracias por concedernos esta entrevista. Para quien no te conozca, lo primero unos datos básicos. Ángela Segovia tiene 26 años, nació aquí en Las Navas y estudió en....
- Gracias a vosotros por el interés. Estudié en el instituto de Las Navas y después en Madrid, me diplomé en Publicidad en la Universidad Complutense y después cursé el segundo ciclo de Teoría de Literatura y Literatura Comparada y me licencié también en la Complutense. El año pasado estudié un máster en Estudios Literarios y Culturales en la Universidad Autónoma de Barcelona.

- ¿Sigues estudiando o trabajas?
-En este momento estoy estudiando un doctorado, sigo especializándome en teoría de la literatura y en concreto trabajo con poesía latinoamericana de las últimas décadas.

- No recuerdo haberte visto de dependienta en la panadería de tus padres, "El Horno del Marqués ¿Echaste una mano allí?
-Aunque nunca he trabajado allí de manera constante sí que he echado una mano en alguna ocasión, recuerdo sobre todo un verano en el que trabajé por las tardes. En esas horas, entre los espaciados clientes, no tan abundantes como por la mañana, leí Rayuela de Julio Cortázar.

- ¿Cuándo notas que el pueblo se hace pequeño?
-No es que el pueblo sea pequeño, todo lugar es pequeño y enorme a la vez. Lo que marca la diferencia es la curiosidad, la inquietud y la mirada de quienes los habitan. A mí me gusta cambiar de lugar con cierta frecuencia, pero los nuevos lugares que conozco siempre se convierten en espacios a los que regresar después de ser cambiados por otros. Cuando me marché de Las Navas tenía ganas de habitar ciudades grandes, esto me dio la oportunidad de conocer a otros escritores, de alimentar la biblioteca, y de pasar desapercibida. Para mí esto es muy importante, porque me gusta escribir en bares, rodeada de gente y de ruidos, y donde puedo sentirme libre, no observada ni reconocida. Sin embargo siempre me gusta volver aquí, y supongo que hay inquietudes, casi obsesiones, diría, que siempre parten de este pueblo, de la vida aquí. Es por eso que me rondan proyectos que me gustaría desarrollar en Las Navas, hay cosas que sólo se pueden escribir en ciertos lugares.

- ¿Cuándo empiezas con la poesía? ¿Dónde?
-Comencé a leer poesía a los catorce años, por esa época ya escribía algunas cosas. Era un trabajo voluntarioso, producto de una fascinación que intentaba comprender. También comencé a memorizar poemas que me gustaban, fue entonces cuando entendí la potencia emotiva del ritmo. En esos años pocas cosas tenían que ver con lo intelectual, comprendía la escritura y la lectura por otras vías. En ocasiones, cuando leía algo que me gustaba mucho, se me cortaba la respiración de la sacudida. Quise conservar esa hipersensibilidad y explorar desde ahí. Después, con el paso de los años, comprendí que ese estado parecido al éxtasis era sólo el principio, y que tenía que aprender a horadar de otra manera la materia poética y la realidad. Fue entonces cuando el trabajo de escritura comenzó realmente.

¿Qué quieres reflejar en lo que escribes y cómo definirías tu poesía?
- Supongo que eso depende del libro. Cada libro supone una (temblorosa) plasmación de un proceso de búsqueda. De paso a la ya tan comenzó a fraguarse en la época en que vivía en París. En ese tiempo había varias cosas que me rondaban. La primera era el rechazo a cierta pretensión de perfección que se percibe en una ciudad como París. En esa especie de perfección primermundista, a menudo superficial y plana, donde sin embargo se hacía más evidente la rabiosa potencia artística, política y vital de otras poéticas (entendamos poéticas como formas de abordar la realidad, en cualquier ámbito), poéticas que se situaban en el margen y que desde ahí generaban túneles bajo la masa acomodada de la urbe, túneles que ampliaban las posibilidades semánticas de la vida. En París aprendí a valorar de manera consciente cosas que en la adolescencia sólo me causaban un asombro infinito. Esto es, supe por qué me interesaba el barroco y su infinita proliferación frente al estatismo más racional, supe por qué tendía a leer a autores sudamericanos más que a autores españoles. Entonces el trabajo de la escritura se convirtió en una verdadera apuesta vital y política. El lenguaje en una materialidad que permitía, a través de su experimentación, una rebeldía de una potencia que desconocía hasta entonces. Necesité, de esta forma, trabajar la maleabilidad del español, nuestra lengua heredada, lengua vieja e institucional. Esto se ha hecho en Latinoamérica desde hace un siglo, aunque claro, los casos son evidentemente muy distintos. Lo que quiero decir es que ese “golpe a la lengua” que quizás siente en de paso a la ya tan proviene de todo esto que estaba viviendo, procesando y asimilando en París, ese año…

- ¿Qué lee una poeta como tú cuando no está escribiendo? ¿Qué autores nos recomendarías?
- Lo cierto es que los procesos de lectura y escritura suelen ir paralelos. Me interesan mucho las escrituras latinoamericanas por lo que suelo investigar lo que se está escribiendo por allí, aunque siempre releo a los ya clásicos, sobre todo a César Vallejo. Entre los autores contemporáneos podría recomendar a Yanko González, chileno, a Washington Cucurto, argentino, y a Lalo Barrubia, uruguaya, todos muy diferentes pero con algo común que es su trabajo con la materia oral y su configuración rítmica. Uno de mis poetas favoritos es Raúl Zurita, este año la editorial Delirio publicó su último libro en España, Zurita, una preciosidad de dimensiones épicas. En este momento estoy leyendo un libro de Gonzalo Rojas que me tiene alucinada, El alumbrado, es genial, me recuerda a lo mejor de Vallejo pero no tan dramático, y un poco más discursivo. También me gusta mucho leer y releer a Ashbery…es que hay infinidad de poetas de los que podría hablar. En cuanto a la narrativa, también me interesa Latinoamérica, comenzando por Bolaño, que quizás sea el escritor que más me gusta, y siguiendo por Julián Herbert, quien es además un poeta genial, Valeria Luiselli, o Yuri Herrera, estos tres mexicanos. También me gusta leer novela japonesa de vez en cuando (Tanizaki, Kawabata, Sōseki), y siempre es encantador volver a Faulkner. Otro de mis novelistas favoritos es Cormac McCarthy. En cuanto a filosofía, el autor que más leo y trabajo es Jacques Derrida, toda su obra, aunque si tuviera que recomendar algo sería Schibboleth para Paul Celan un libro precioso, esto me lleva a Celan, poeta que también me encanta y que suelo releer. También me interesan mucho Hannah Arendt, Foucacult, Walter Benjamin, Rancière y Judit Butler.

- Publicas este libro en una editorial sin ánimo de lucro. ¿Es necesario salirse de las grandes editoriales para escribir lo que realmente quieres?
-Lo cierto es que sí, eso creo. Aún sigo sorprendida por que se haya publicado de paso a la ya tan, durante un tiempo pensé que no sería publicado. A menudo me han dicho que es un libro de difícil o arduo acceso, o que requiere varias lecturas para entrar con mayor soltura en sus imaginarios, el propio editor de Ártese quien pueda leyó varias veces el libro antes de decidir que le gustaba y que quería publicarlo. Por esto estoy tremendamente agradecida con ellos, porque hayan decidido confiar en estos poemas. Lo cierto es que son un gran equipo y están trayendo aire fresco a la edición en España. Por otra parte me encanta publicar en una editorial que no intenta lucrar, esto por principios. Y creo que la poética y la intención del libro encaja a la perfección con este proceder editorial.

- Tu nuevo libro publicado, que no el último escrito, De paso a la ya tan . El título parece que le falta el final. ¿Por qué? Cuéntanos algo del libro.
- el título del libro tiene varias peculiaridades. En primer lugar está formado básicamente por preposiciones, adverbios y artículos. En esta extraña composición el único sustantivo es paso. El paso implica movimiento, de una cosa a otra, y el movimiento implica siempre cambio, transformación. Me interesaba la idea del cambio: no el ser, sino el siendo, como dicen unos versos del libro: “no llegará la hora de ser/ sino el segundo de estar en ágil marcha”. Por otra parte la frase parece cortada, está cortada. Una de las cosas alucinantes de la poesía, más que en cualquier otra escritura, es que pone en valor cada minúsculo componente o cada detalle de composición del texto porque todo, absolutamente todo en el poema, tiene una potencialidad significativa. Esto significa que el texto en sí no lleva anudado un sentido único, en realidad los sentidos dependen de muchas variables, entre las que están el proceso de lectura, el propio lector, las circunstancias de creación y recepción, etc. Y el texto poético, entre todos los textos, es el que más pone en evidencia la capacidad del lenguaje de multiplicar sentidos. Esta es la rebeldía propia, intrínseca, de la poesía, que podemos relacionar con su carácter connotativo. Después de este paréntesis teórico, que espero que se me disculpe, lo que quería decir es que dejar esa frase incompleta tiene para mí varios propósitos, uno es el gesto mismo del corte, cortar la frase es un ejercicio de violencia hacia la sintaxis que es un elemento conservador de las lenguas, la sintaxis es el orden. Pero hay más motivos, el corte abre un abismo en la frase, hace un agujero que implica una concesión a la imaginación del lector, esperaba que el título actuara como posible núcleo de misterio, que no fuera algo unívoco, desde el principio el libro no es sencillo, pero a cambio creo que puede dar algo parecido a cierta libertad. Por último otro detalle, el título se corta en la palabra tan, y eso para mí tiene otro sentido y es la apuesta por cierta poética de la intensidad, pienso en Vallejo cuando digo esto y en cómo él escribía tánto y no tanto y en cómo así hacía evidente su entrega a una forma de intensidad poco común y desde luego extrema. De modo que este tan es casi un homenaje a Vallejo.

- Leo que está condicionado por la poesía chilena. ¿De dónde te viene esa inquietud por la poesía latinoamericana?
- Me interesa mucho la poesía latinoamericana, esto es así desde siempre, los primeros poetas a los que leí con fascinación fueron Neruda y Huidobro, ambos chilenos, quizás esta sea una primera explicación de por qué después he seguido investigando la poesía de ese país. Tienen una tradición anti-tradicional realmente alucinante. En Chile la poesía no es torre de marfil, no es élite cultural, siento más bien que está por todas partes (aunque esto es una apreciación personal) y sobre todo en una base popular, con lo cual su implicación histórica y política es muy amplia y muy fuerte. También creo que hay poesía muy potente hoy en España, están surgiendo cosas muy interesantes, que para mi tienen relación con nuestra crisis del capitalismo, con la nueva precariedad, y que pone en valor otra forma de entender la escritura. Es un momento importante, tenemos mucho que hacer y tenemos que hacerlo ya.

- ¿Cómo te adaptas a esos cambios tanto de lugar de residencia como de las distintas maneras de entender la poesía?
- Pues, es contradictorio, me cuesta bastante adaptarme a los cambios, pero no puedo con el estatismo. El constante cambio siempre arrastra cierto dolor, o una melancolía crónica, pero creo que hay que poner el cuerpo…

- Las Navas, Madrid, París, Barcelona y,... ahora saltas a hacer las `Américas´. ¿Huyes de algo - en el buen sentido- o es inquietud?
- Sí, viajaré por Sudamérica, pero, aunque sea un decir, no se trata de hacer las Américas, es que esa expresión me complica, porque trae ciertas reminiscencias colonialistas. Viajaré por Chile y Perú durante unos meses y trataré de recopilar documentación para mi proyecto de investigación doctoral, es el plan que me ocupará en este comienzo de año. No creo que sea huída, es más bien una búsqueda de profundización, y desde luego un deseo de conocer y de abrir los ojos.

- Como diría Umbral, vamos a hablar de tu libro. Te confieso que no me dormí hasta leerlo completo el día de la presentación y habrá que releerlo para saborearlo con más pausa. Veo un libro como hecho a pedazos, a base de fogonazos, de ideas diferentes. ¿Qué intentas arrancar en el lector con ello?
- Creo que lo expresas bien, el libro está algo dislocado, a veces me lo imagino como un paseo en un tren de alta velocidad, donde todas las cosas van pasando, las vislumbras un segundo y ya quedaron atrás, fueron sustituidas por otras. Creo que el libro tiene esa clase de ritmo, rápido y desencajado. No sé si arranco algo en el lector, dudo de mi intención, de la intención en general, prefiero pensar que cada lector se va a sentir libre para arrancarle al libro lo que precise o lo que quiera, o aquello que acople con las cosas que está pensando o viviendo.

- Me da la sensación de que muchos de esos fogonazos son reivindicaciones políticas. Puedes no contestarme si quieres pues es personal, pero, ¿qué opinas de los movimientos sociales 15M, Plataformas Anti Desahucios, etc? ¿Crees que es la vía?
- Creo que estos movimientos son un buen comienzo, un comienzo esperanzador que da una idea del despertar político que quizás se esté produciendo en la conciencia de los españoles. Creo que la lucha tiene que continuar porque los cambios que se requieren, en mi opinión, son estructurales, y no sucederán fácilmente. Creo que tenemos que seguir pensando nuestra realidad y nuestra historia y a partir de ahí desembocar en formas de acción. El 15M fue un estallido, ahora quizás habría que vehicular esa energía para que no se diluya y desaparezca. Además, este despertar de la conciencia política de las masas, coincide con un recrudecimiento de las injusticias sociales, privatización, retrocesos en los derechos de la mujer, corrupción, etc., por lo que la gente, desde su renovada capacidad de acción, se ve abocada a asumir una responsabilidad social mayor. Supongo que es un momento difícil, pero al mismo tiempo, puede que estemos recuperando nuestra capacidad política, y eso es muy bueno.

- Tu obra de teatro en los Encuentros Magalia de Teatro Alternativo, Cuarto para niños vivos que no quisieron nacer, sólo el título me da que no te pone muy contenta la nueva ley del aborto. También es personal, ¿cuál es tu postura?
- La verdad es que cuarto para niños vivos que no quisieron nacer no tiene mucho que ver con el aborto, al menos no era mi intención hablar de eso cuando lo escribí. Es un texto bastante simbólico y algo abstracto. De todos modos, siento un profundo rechazo hacia la nueva ley, pero todo esto ya roza el absurdo, no creo que mucha gente esté de acuerdo con esta ley que supone un enorme retroceso en materia de los derechos y libertades de las mujeres.

- Para finalizar, te leo un trozo de tu libro en voz alta: "La puerta no requiere que entres para ser puerta, hay que agarrarse bien para no ser arrastrado". ¿A qué se agarra Ángela?
- Bueno, no sé si me agarro a algo, la verdad es que la expresión “agarrarse” es muy fuerte, suena casi desesperada. Aunque trato de no ser una persona que se agarre, sino más bien de comprender y cuidar los vínculos, supongo que a veces una puede necesitar un gesto más desesperado. En este verso que lees, el personaje del que se habla, y que en los siguientes poemas toma la voz, es una ficcionalización de Lucía Joyce, hija de James Joyce, una mujer que terminó “resquebrajándose y loca”, por seguir citando el poema, encerrada en un psiquiátrico gran parte de su vida. Ante el abismo de la locura quizás no quede otra opción que tratar de agarrarse a algo, a algo que quede del otro lado. En ese sentido la puerta funciona como metáfora de ese tránsito entre la cordura y la locura.
- Gracias, Ángela. Un placer hablar contigo, y sobre todo leerte.


COMENTAR

 2 comentarios
  • image
     De paso a ... Ángela Segovia,  16 de enero de 2014 11:26, por Ana Gómez

    Muchisimas felicidades Angela. No pude ir y lo lamento mucho
    Un beso

  •  De paso a ... Ángela Segovia,  15 de enero de 2014 23:34, por Mago Blanco

    Enhorabuena en primer lugar a Ángela por seguir publicando libros en este difícil mundo y con muchas ganas de leer De paso a la ya tan .

    Y en segundo magnifica entrevista de mi compañero Juanjo, de veras enhorabuena, de mayor quiero ser como tú.

    Mis felicitaciones para ambos.

Comentar con tu usuario de Facebook










© ElNaviero.com 2018 - Realizado con SPIP - Administracion y Redactores - Creditos - RSS RSS - Hosting