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TALLER DE PERIODISMO.III
POCA COSA
  Acuarela  | 24 de octubre de 2013

Pues sí… ese soy yo. Pequeño, insignificante, poca cosa. Mi cuerpo minúsculo y destartalado, de trapo, mi pelo de mechones de lana color gris. Eso sí, muy bien vestido y coqueto que me da un aire tierno y gracioso.

Estoy expuesto en una tienda de ropa de niños, formo parte del decorado.

Ella se paró, se fijó en mí, tenía un aspecto diferente, como el mío, al observarme pensé que le gustaba, no me miraba como un juguete, me quería para ella.

Siempre pasaba por ahí, hacía la compra, venía a verme. Había un enigmático hechizo entre los dos. Por su expresión yo adivinaba su interior y ella lo sabía. Intuía que vivía sola, estaba llena de ímpetu, de alegría, de amor…

Pensaba que no había tenido una vida fácil, que había sufrido, lo deducía al mirarle, cuando me observaba.

Pasó tiempo y dejó de venir. La echaba mucho de menos. ¿Qué le habría pasado? Estaba preocupado, añoraba su rostro sonriente.

Un día la vi pasar. Fue fugaz. Un hombre iba a su lado. Ella se cogía a su brazo. Ese hombre no me gustó. Su rostro era duro. Su mirada de acero, sus gestos altivos y distantes. Pero en los ojos de mi amiga había amor. Quise decirle: “Él no es como tú. Sufrirás”.
Pero no se detuvo. Nuestras miradas se cruzaron y se marchó. Pasó mucho tiempo y ya había perdido la esperanza de volverla a ver. Me sentía triste.

Una mañana con su carrito de la compra volvió, con la mirada triste y perdida. Me miró y sonrió. Entendía que había sufrido nuevamente, que le habían decepcionado y que estaba herida…

Quise decirle que el amor no se busca, que se encuentra, que tropieza con nosotros, como habíamos tropezado ella y yo.
Quería explicarle que se puede dar amor de mil formas, pero sólo me salía decirle : Te quiero.
Creo que ella lo entendió. Una sonrisa iluminó su cara, entró en la tienda y habló con la dependienta… Fue el momento más feliz de mi vida, me bajaron de mi rincón y me depositaron en sus manos, ella me acarició suave y dulcemente, no consintió que me envolvieran, quería llevarme muy juntito a ella.

Ahora estoy a su lado, la veo dormir, despertarse, reír, llorar, vivir… De vez en cuando me mira y me dedica una tierna caricia... la quiero.


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- Artículo realizado por Acuarela
- Publicado el 24 de octubre de 2013

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