Se ha podido ver y escuchar en Las Navas el término
“Operación Asfalto”, expresión muy utilizada en
Madrid por sus alcaldes, para catalogar el asfaltado
de algunas calles de la localidad durante el pasado
año.
No
deja de ser significativo que se adopte tal expresión
para una población como la nuestra, pero ya se sabe
que todo lo que suene a progreso y a comparación
con las grandes urbes da un toque de actualidad;
sin embargo se obvia la connotación que tal acepción
tiene en Madrid (calles cortadas durante semanas,
desvíos de tráfico y sobre todo atascos) pero queremos
ser de lo más “in” aunque no deja de ser una acepción
bastante snob.
A
los naveros que se le llame así al asfaltado de
nuestras calle no nos importa mucho, sin embargo
sí lo hace cuando tales obras de asfaltado, o “reasfaltado”
suponen un aumento en la presión fiscal y además
generan a largo plazo un nuevo hecho impositivo
en forma de tasa o contribución especial, un problema
añadido y una falta de eficacia.
Decir
que asfaltar es una actividad errónea supone faltar
a la verdad, máxime cuando el asfaltado debe ser
una actuación propia de ayuntamientos como el de
Las Navas, que debe velar por reducir a la mínima
expresión el número de calles que tengan un firme
de tierra. Sin embargo esta actividad deja de ser
tan eficaz en cuanto a sus fines cuando el asfaltado
se convierte en “reasfaltado” de calles cuyo firme
no presenta más defectos que los propios del transitar
de personas y vehículos, y los consabidos baches
hechos con ocasión de ejecutar la toma de agua y
saneamiento para nuevas edificaciones.
Así a ocurrido en las calles del “Barrio de La Bardera” en las cuales
el equipo municipal llevó a cabo el pasado año el
“reasfaltado”, esas calles no presentaban necesidad
de que se acometiese tal actuación y sin embargo
se procedió a la misma, quizás con el único fin
de embellecerlas de cara a las futuras elecciones
y como justificación de un gasto que debería haberse
destinado a otras finalidades, ya sean estructurales
o sociales que requieren de un apoyo mayor.
Tal actuación innecesaria ha supuesto a los bolsillos de los ciudadanos
un nuevo gasto en forma de hecho impositivo, dependiendo
de los metros de fachada de la vivienda, que incluso
supera los 200 euros, generando un aumento de la
presión fiscal a soportar por todos los propietarios
de viviendas, presión fiscal que nace de una actuación
carente de lógica.
Sin embargo la “Operación Asfalto” no cae sólo en éste error, sino
que además adolece de un daño oculto mayor para
todos, para el vecino al que le “reasfaltan” la
calle que soportará nuevas tasas municipales y para
todos que verán como parte del presupuesto municipal
vuelve a derivarse hacia un capítulo presupuestario
que debió quedar saldado con anterioridad.
Tal situación surge por la forma de ejecutar el “reasfaltado”, y
ello es debido a que en el planeamiento de asfaltado,
no sólo de calles previamente asfaltadas no se tienen
en cuenta las acometidas de agua y saneamiento;
siendo esto así todo vecino que inicie una obra
nueva tiene que conectar su nueva vivienda a los
mencionados servicios y para ello ha de romper el
asfalto haciendo una zanja para realizar dichas
acometidas.
Tal zanja por supuesto supone ya un deterioro de la calzada, que
aun siendo parcheada siempre supone o bien un bache
o un montículo en el firme de la calle. Las Navas
es un lugar donde la edificación de muchas de sus
zonas aún están por llevarse a cabo puesto que aún
existen cientos de edificaciones antiguas que en
un periodo más o menos breve de tiempo serán derribadas
y edificadas de nuevo y por cada una de ellas se
tendrá que romper el asfaltado para realizar las
ya consabidas acometidas.
Esta actividad debe subsanarse, han de llevarse los servicios de
saneamiento y aguas hasta el límite de cada una
de las fincas que no tengan acometidas apropiadas
a las canalizaciones y presiones actuales o futuras.
Que ello supone un coste superior al simple del reasfaltado, es cierto
sólo a medias, puesto que de no hacerlo aquella
persona que tenga pensado construirse casa nueva
y que vea como le asfalta su calle pagará su parte
correspondiente, tributos por apertura de zanja
para acometidas, y además gastos de las acometidas
para luego no tener una firme liso puesto que esa
zanja supone parche posterior, y no librándose de
que con posterioridad el Ayuntamiento considere
que un número determinado de parches son causa suficiente
para volver a “reasfaltar”, dando lugar a un nuevo
tributo.
Cabe argumentar que hay edificaciones que no tienen en ciernes ejecutar
una reforma o demolición para nueva construcción.
Ante esta postura se ha de abogar por el bien común,
fin de toda corporación municipal, facilitando en
su caso el pago mediante fraccionamientos o reducciones,
o incluso estableciendo supuestos de exención para
aquellas personas con rentas bajas, a las que hacer
frente a dichos gastos suponen cuando menos un grave
deterioro en su economía particular.
Pero no sólo se ve perjudicado el ciudadano como individuo afecto
por el asfaltado o “reasfaltado”, sino que además
se perjudica como miembro de la comunidad al destinarse
cantidades del erario público municipal a partidas
con un índice de necesidad inferior al propio para
acometerlas, de forma que se pierden recursos que
desde luego deberían tener un mejor destino, destino
en el cual tendrían más relevancia y presentarían
una mayor eficacia y eficiencia dentro de la actividad
municipal.
Hay que evitar que la “Operación Asfalto“ en Las Navas siga un verdadero
despropósito que lo acerca a muchos de los supuestos
de los Hermanos Marx: primer asfaltado, tributo,
apertura de zanja, tributo, reasfaltado, tributo,
… y todo ello para seguir teniendo calles que presentan
los parches de las ya mencionadas zanjas.
La actividad urbanizadora de un Ayuntamiento no puede contraponerse
a la actividad edificadora de sus ciudadanos, al
contrario han de buscarse fórmulas que articulen
medios de colaboración y beneficio mutuo.
Una medida de este tipo es atemporal, y se puede hacer efectiva en
todos y cada uno de los planes de asfaltado que
por la corporación municipal se ejecuten.