26
DE MAYO DE 2003 ¿UN NUEVO DIA O UN DÍA MAS?
La jornada electoral del domingo 25 confirmó al Partido Popular
como lista más votada, obteniendo la mayoría absoluta, algo
que tan sólo había ocurrido cuando con el mandato de Manuel
Rosado y que puso de manifiesto que la población navera
apoya la gestión realizada durante los últimos años por
la coalición municipal.
La lectura de los resultados arroja muchas interpretaciones,
pero sobre todo una: el Partido Popular es la opción que
la población de las Navas considera más apta para dirigir
el municipio durante los próximos cuatro años, bien por
su capacidad de gestión o por considerar que el resto de
candidaturas adolecían de algún tipo de incapacidad para
dirigir el destino de los naveros.
Teniendo en cuenta esto, es de educación
felicitar al Partido Popular por su aplastante
mayoría, punto y final.
Los resultados de las elecciones han supuesto un serio revés
para aquellas personas que esperaban algún tipo de cambio
en la estructura de gestión municipal, personas que depositaron
su confianza en el cambio, en la viabilidad de pactos, en
definitiva en la alternativa al ayuntamiento.
Para aquellas personas que de alguna forma pensaban que los
resultados de los comicios podían, de alguna forma, asemejarse
a los que las urnas expresaron, la sorpresa fue algo menor.
En honor a la verdad, no me importa decirlo,
me encontraba dentro de este segundo grupo, y aunque si
bien en ningún momento llegué a pensar que el P.P.
obtendría la mayoría absoluta, sí que pensé que terminaría
dirigiendo los designios del Ayuntamiento.
Los resultados fueron sorprendentes,
supongo que no más que para los propios candidatos del
P.P.,
que recibieron un respaldo a la gestión que se ha venido haciendo durante
la última legislatura en materia de infraestructuras aunque
también en los aspectos culturales, sociales, urbanísticos
y de bienestar social.
Sin embargo,
que la mayoría de los vecinos de Las Navas
confíen su vida local a un partido o a otro no es causa
suficiente para deslegitimar las críticas y opiniones que del día a día y de la actuación
del ayuntamiento pueda tenerse. La crítica es algo que se
forja dentro de cada ciudadano, algo que le es propio por
el hecho de pertenecer a una a un grupo, comunidad o país
y que nadie puede coartar aun teniendo el poder más absoluto.
Apenas se conocieron los resultados de las
elecciones y el Libro de Visitas recogió manifestaciones
de desprecio hacia aquellas personas que componen el naviero,
expresiones que querían condenar las distintas posturas
que se han manifestado al respecto del mandato municipal,
afirmaciones que trataron de minar nuestra conciencia y
de vilipendiar el trabajo que hemos venido realizando durante
los últimos meses, de socavar la ilusión que en este proyecto
hemos puesto un puñado de personas;
personas con posicionamientos muy cercanos
y a la vez muy dispares, disparidad que se demuestra en
la forma de manifestarse tras las elecciones, con mayor
o menor vehemencia.
Algo similar ocurre con el naviero;
quienes lo componemos lo imaginamos como una herramienta
que acercase Las Navas a todos, que fuera
centro
de manifestación de ideas e inquietudes, y que a la vez
fuese una herramienta que sirviera para ajustar los resortes
de la vida política y cultural navera.
Es aquí donde cada uno eligió la parte de
la herramienta que creía más conveniente,
quienes
optaron por apretar más en los resortes políticos han podido sentir como la tuerca ha cedido,
se ha pasado de su rosca y no sólo ha vuelto a su posición
original, sino que se ha ido más allá,
lo que supone tener que retomar el trabajo
desde un punto aún más alejado del que lo iniciaron hace
ya meses.
Sin embargo
para aquellos que optaron por apretar en
la vida social y cultural, aquellos que buscaron
mejorar la denostada vida de la localidad, que buscaron
revitalizar Las Navas, aunque fuese pegando gritos e incordiando
con sus ideas y artículos la tuerca aún sigue girando, sigue acercándose
al punto que hará que la máquina despierte, pero como tuerca
fiel a medida que aprieta cada giro se hace más duro. En este punto quien sostiene la herramienta
debe decidir si tratar de seguir su tarea
o abandonarlo por la dificultad y el dolor que le supondría
una vuelta más, si tratar de finalizar y activar la
máquina o dejarla abandonada y que su motor se consuma por
el abandono.
Puedo decir sin miedo a confundirme que todos
los que componen el naviero tienen mucho del segundo grupo
de personas, de las que han apostado por dar aliento
a la vida social y cultural de Las Navas,
y también
puedo decir que todos ellos participan del primer grupo, con distinta intensidad, buscando un cambio de actitudes
en los miembros de la corporación municipal. Es esta diferencia
de intensidad la que ha hecho que algunos miembros de
el naviero muestren más su desencanto mediante resentimiento
y con el ánimo abatido.
Sin embargo
dentro de ambos sentimientos,
resentimiento y abatimiento, se
encuentra el espíritu con que nació el naviero: el cambio, las ganas de insuflar aliento
a la moribunda cultura local, el concienciar a los naveros
que son ellos los dueños del pueblo, los que tienen que
tomar parte activa en el día a día criticando o apoyando
las acciones que el ayuntamiento asuma, los que tienen que
reconocer su derecho y su compromiso para con el pueblo,
aceptar que la cultura y la convivencia social depende de uno mismo y no
tanto de lo que se decida desde la corporación municipal.
Fueron todos estos puntos, y muchos otros,
los que alimentaron la ilusión, los que engendraron el Plan
de Revitalización, del que algunas de sus propuestas han
aparecido en los programas electorales de los partidos presentados
a las elecciones; fueron los que lucharon por recuperar
Caminar Conociendo, algo que incluso el P.P.
ha manifestado su interés y le ha devuelto el nombre original;
fueron los que promovieron la recogida de firmas para crear
una radio, los que nos hicieron salir a la calle a un puñado
de locos para los que la vida de un iraquí no vale menos
que la de un millón de europeos, los que reunieron a tres
candidatos una mañana de mayo como muestra de lo que debe
ser la vida política, los que lucharon por una biblioteca
digna, ... pero
sobre todos los que hicieron que a día de hoy podamos sentirnos
orgullosos de nuestro trabajo, que hace que todo el tiempo
que dediquemos sea realmente oro y que las horas de sueño
robadas se pierdan en el sentimiento de un deber que nace
dentro de cada uno de nosotros.
Todo ello hace que hoy, 26 de mayo siga teniendo
la misma ilusión en todos los proyectos que el naviero
tiene en marcha y que lentamente van avanzando hasta que
lleguen a cristalizar; tal vez no consigamos que Las Navas
se convierta en centro de referencia cultural de la provincia,
de la comunidad o de España, que cada uno de nuestro grano
de arena no se transformen en una playa pero con que haga
que el barro se pegue a las suelas de los naveros nos habremos
dado por satisfechos.
Sirvan estas líneas a todos aquellos que creen que el naviero
ha agotado su vida que aún no agoniza, y muy en especial
para quienes hemos luchado por él, que hemos aguantado reproches
y menosprecios, en la red y en la calle, que se nos ha tachado
de radicales, de payasos y de imbéciles; si ser imbécil
es querer lo mejor para tu pueblo no tendré ningún problema
en llevar esa marca sobre mi cabeza.