“VICENTE
ROJO, EL GENERAL QUE HUMILLÓ A FRANCO”. Retrato de un
militar comprometido con su país y maestro de táctica.
Bajo el título “Vicente Rojo,
el general que humillo a Franco”, (Editorial Planeta 2003,
S.A), el Historiador y Comandante de Caballería Carlos
Blanco Escolá, presenta a uno de los más destacados
militares del Ejército Republicano que defendió la legalidad
de la II República frente a la sublevación militar de 1936
que desencadenó el mayor desastre sufrido en España: la
Guerra Civil.
El libro se
encuentra dividido en una serie de capítulos, a través de
los cuales el autor desglosa los principales aspectos de la
situación previa al estallido de la Guerra Civil, en todos
los aspectos, sociales, políticos y militares, para a
continuación exponer la figura del militar Vicente Rojo,
tanto su vida como el desarrollo de su carrera militar hasta
la obtención del grado de General y la labor realizada en
defensa de la II República y de la ciudad de Madrid.
El autor inicia
la obra evaluando la situación del ejército español a
finales del siglo XIX y de manera especial las causas y
consecuencias que generó el llamado “Desastre del 98”, no
sólo en cuanto a la pérdida de las últimas colonias sino el
impacto que el mismo supuso en la sociedad española y de
forma especial en el ejército. Tras dicho desastre una parte
del escalafón militar optó por la regeneración, a fin de
acercar al ejército las nuevas tácticas y postulados de los
ejércitos europeos.
Frente a esta
postura de modernización, se mantuvo un amplio sector
militar que seguía abogando por un ejército basado en la
tradición de la fuerza y la disciplina como sistema de
trabajo, en lo que Carlos Blanco denomina “actitud
pretoriana”. En este grupo se encontraban, en su mayoría,
las tropas destinadas en África, dónde las más nimias
operaciones llevadas a cabo eran ensalzadas como grandes
triunfos. Triunfos que se obtenían frente a tribus con
escasos recursos para la defensa y en ocasiones con la
utilización de armas prohibidas por el ordenamiento
internacional. Triunfos que, a criterio de los oficiales que
las ejecutaban, generaban derecho suficiente para la
obtención de las más altas condecoraciones militares, o para
forzar el ascenso en el escalafón militar como hizo el
entonces capitán Francisco Franco en 1916.
Tras delimitar
las dos posturas existentes en el ejército español el autor
pormenoriza en la actitud regeneracionista de Vicente Rojo,
su labor en la academia militar de Zaragoza, los estudios y
trabajos de táctica y ejercicios militares publicadas en las
diversas revistas castrenses, así como el calado de la
Institución Libre de Enseñanza había calado en este militar;
actividades y actitudes que comparan con el carácter
pretoriano de los distintos militares que años más tarde
dieron el golpe de estado militar, como Franco, Mola o
Millán Astray entre otros.
El segundo bloque
de la obra se refiere a los acontecimientos que acaecieron
desde el “alzamiento nacional” hasta la finalización de la
Guerra Civil y la labor desarrollada por Vicente Rojo en los
distintos destinos en los que cumplió con el compromiso
adquirido al ingresar en el ejército. Y de forma especial la
defensa de Madrid, que junto al General Miaja, llevó a cabo,
frustrando las distintas acometidas de los fascistas
sublevados, en ocasiones con la racionalización de los
medios disponibles, y otras mediante tácticas militares que
requirieron el desplazamiento de las tropas de asedio a
otros puntos de la geografía española y que evitó la caída
de la capital, incluso ante la clara y determinante
superioridad del ejército fascista derivada del apoyo aéreo
alemán e italiano en el capítulo que el autor denomina
“Bailando al son del maestro”.
Para finalizar el
libro el autor dedica el último capítulo al desmoronamiento
de la República, las consecuencias de la misma y el exilio
del Vicente Rojo, primero en Francia y después en Bolivia,
dónde le fue reconocido el cargo de general y con sus clases
magistrales en la Escuela Superior de Guerra colaboró a la
modernización del ejército de dicho país a la vez que
publicaba numerosas obras de índole militar.
Vicente Rojo,
deseaba volver a España, circunstancia que solicitó en
varias ocasiones a la dictadura, que no lo autorizó hasta
1957. El regreso a España pronto se transformó amargo, ya
que el revanchismo fascista, le supuso ser condenado a
cadena perpetua y pérdida del rango de general y militar, si
bien pudo librarse de ir a prisión por el Decreto de indulto
publicado en 1945.
El libro recoge
la figura de un militar que trató de regenerar el maltrecho
ejército español y que junto con otros de su condición se
encontraron con la imposibilidad derivada de la existencia
de militares cuyo único objetivo era imponer sus dictados
por la fuerza y beneficiarse de aquellos ascensos y
condecoraciones sin otro interés que el personal. Un militar
que tras hacerse fuerte los sublevados en el Alcázar de
Toledo decidió que la primera medida a adoptar era realizar
el cerco al mismo y sin iniciar batalla pactar con los allí
encerrados una salida no cruenta.
En cuanto a su
estructura y lectura el libro se encuentra perfectamente
definido en sus capítulos lo que facilita el desarrollo de
mismo y con un lenguaje que escapa del que podría ser
farragoso lenguaje de técnicas y tácticas militares, lo que
hace que la lectura sea amena y sobre todo formativa.