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El idealista

   
   

 

El idealista

Amaba ante todo la libertad. La amaba tanto que llegaron a peligrar su salud y su sentido de la realidad. Recuerdo el día en que, mochila al hombro, se marchó a París, al museo del Louvre, donde ella le estaba esperando. Sentado frente al cuadro, estuvo contemplándola durante más de una hora. Memorizó cada pincelada de su cuerpo, y se enamoró de esa mujer que mostraba impúdicamente sus pechos desnudos mientras enarbolaba la bandera desgarrada de la república. Apenas se fijó en el pueblo al que guiaba y que la seguía enfebrecido, hipnotizado. No echó siquiera una ojeada al grupo de cadáveres sobre los que caminaba.

Aquella imagen le pareció de un erotismo brutal. Me confesó que esa misma noche había soñado con ella. Se despertó sudando y observó algo avergonzado la enhiesta hinchazón que abultaba su ridículo pijama.

Desde entonces andaba solo, aunque nunca le faltaron candidatas. Mantenía que no había nacido la mujer que apenas le llegara a ella al ras de los talones. Se declaraba consciente de la imposibilidad de que sus sueños se cumplieran, pero era su condición quimérica la que los hacía realmente atractivos.

–Lo bello de las utopías –me dijo– es que son irrealizables.

–Eso es cierto –contesté–. En el momento en que alguien intenta convertirlas en realidad, se cubren de ponzoña.

Ese día intenté hacerle razonar, convencerle de que llevara una vida «normal». Un buen trabajo, un coche, una casa… Según las palabras salían de mi boca iban perdiendo la fuerza que yo pretendía darles y resultaban absurdas. Él me observaba sin escucharme. Lo miré con envidia. También yo, hacía ya algunos años, había sentido entre mis manos el poder de la libertad. Pero no me alcanzó el valor para tratar de cambiar el mundo.

 

NURIA

   
   

Don Bigote 

   
   

 

Ya suena la sirena
¿cuantos días quedan?
¿cuantos días quedan?
para el final de la pena

¿donde esta la explicación?
en Irak un niño llora, llora
porque ya llega la hora
de la gran exiliación

Y aquí un hombre de bigote
ríe que te ríe, no puede parar
y todo por ese puto dinero
que cuenta con esmero
y que no le deja pensar
a este tonto del bote

Tu conciencia atormentada
tus manos ensangrentadas
por la guerra empezada
por las gentes asesinadas

Y tu don bigote
algún día pedirás perdón
al niño de la exiliación
¿querrá perdonarte?

Lolo

   
   

Aún temo el silencio

   
   

 

Aún temo el silencio...casi tanto como mirarte a los ojos. Prefiero un lento susurro que me hable suave y me calme. Sentirte así muy cerca de mi y pensar que no te vas a marchar. Pero bueno, ya sabes, aún temo el silencio... Beber de tus labios lo que nunca bebí, curar tus heridas y así entrar dentro de ti. Que mis preguntas se las lleva el viento, porque las respuestas se hallan allí, pero yo no las encuentro, y es que, aún temo el silencio.. Sí, es cobardía, pero no existe remedio, pues día y noche te pienso. Y, ¿qué he de temer? Pues ni tú me susurras ni yo de ti bebo, pues ni tú me calmas ni yo te beso, pero, todavía lo temo...Aún temo el silencio porque en silencio te soñé, en silencio te anhelé, y en silencio sin saber cómo ni por qué te llegué a querer...Y es que en silencio me llevaste a ti, y también en silencio te alejaste de allí...¿Comprendes ahora por qué aún temo el silencio? Por que es todo lo que me queda de ti... 

CHIQUI

   
   

Niñatos

   
   

 

Nunca me ha gustado esta eskoria

estos melenudos y gente de mierda.

Niñatos revolucionarios,

que van gritando “No a la Guerra”

 

En su inmadurez e ignorancia, creen todavía

en democracias, igualdad y demás tonterías.

 

Disciplina, firmeza y rectitud

que aprendan, de una puta vez, quien manda.

 

Yo mayoría absoluta

vosotros, simples niñatos revolucionarios

 Ismax

 

   
 
Mordaz
   
 

 

"Impertinentemente, surges del zafio hueco,

donde los huesos descalzos del porvenir,

te situaron un día.

Y..... mordaz, surcas el valle contracorriente"

 

Little Brain

 

   
   

No

   
   

 

No Pretendas llegar donde no debes.

No sueñes con lo que no eres.

No esperes lo que no luchas.

No luches por lo que no crees.

No creas lo que te impongan.

No impongas lo que tú sueñas.

No sueñes lo que otros piensan.

No pienses lo que te dictan.

Use

   
 

Sin mirar atrás

   
   

 

Camina despacio, pero sin mirar atrás,

El pasado no existe, solo lo que quieres cambiar,

Cree en los sueños, lo puedes lograr,

Lucha perdiendo, vas a ganar.

Gana tu risa y lo que quieres lograr.

Y al final del camino,

te vuelvo a encontrar,

sin saber como,

sin mirar atrás.

 

Use

   
    Avenida Navalperal    
   

 

Las palabras se quedaron un poco más huérfanas en Las Navas;

mientras  un platanero, lloraba hojas secas desconsolado,

su obligado compañero le susurraba: un caminante menos,

pero no uno cualquiera replicaba: era un caminante de los buenos,

 por sabiduría, sosiego o simplemente por los años

 y la pronunciada cuesta, era conocedor del buen paseo,

 el buen paseo no lleva a ninguna parte, es lento, solitario

 y precisa de esa nostalgia que dan los amores perdidos

 y los sueños desgastados por las canas.


Lo dicho, tenga buen paseo Don Eusebio.

 

Promesas

   
   

TU TAMBIÉN TROPIEZAS

   
   

 

Cierra ya ese pozo, el de la desesperación,

no quiero más olvido por su licor,

veneno amargo y ciego, como yo.

Levanta el tiempo, levanta el viento,

levanta esa nube, que tapa el sol.

Abre de una vez la ventana, y aparta,

aparta y no me ocultes, no temas,

que solo quiero volar en vertical

sin mirar atrás ni recordar tú libertad.

Llenas sacos de sesos, de huesos,

ideas que arrojas a las aguas del mar,

ennegrecidas, por cierto, de tanto llorar.

¿No me comprendes?, inmunda bestia,

si tú eres de cal, corroes, abrasas,

y no, no amigo, no eres inmortal.

Solo, como yo, pero con más soledad

te miras al espejo, te engañas,

y, en ocasiones, gritas a Dios

que el no tiene derecho a ignorarte

ni a impedirte matar.

Ya ves, señor de larga espada,

que no hace falta traje militar,

ni gorra, ni espada, ni luchar,

para acallar al que ríe, llora y ama,

que sin culpa te odia en soledad.

Solo un billete al viento, volando,

traje, corbata y tiempo,

y algo de amor perdido

para desechar el sufrimiento.

Y no dude, caballero de caballo humano,

que si no hay cielo a mis plegarias

me postraré ante mi mismo,

y luego preguntaré al viento

si me quiere lanzar al abismo.

 

Mariano

 

 
    Dislar    
   

Disponemos de todo el tiempo,

esas alas, por los dedos de mi mano,

cambiémonos, ni terrestre, ni terreno,

 algo, que no sea humano.

 

 Aparcar en el rojo azul del cielo;

la ventana, el vació, saltar y salir volando,

como el humo, que no conoce el suelo,

donde nos lleve el viento, sin hablar

 

Promesas

   
    Felicidad    
   

 

La felicidad es algo tan fugaz,
que la mayoría de los días,
pasa ante mis ojos sin hacer ruido,
sin tan siquiera enterarme.

Me lio un porro mirando por la ventana,
el humo sale de mis pulmones,
descontrolado, con vida propia,
y el mundo se contrae,
hasta un palmo de mi cara,
en este momento la felicidad no necesita ser contada.

 

Soloco

 
    Destino    
   

 

En ocasiones el destino, en el que nunca he creído, nos lleva por senderos insospechados, por ríos que se salen, sin quererlo, de su propio cauce. Y cuando esto ocurre mi vertedero de neuronas, comienza a preguntarse, por los infinitos caminos que debo tomar.

En ocasiones sueño que soy destino, me convierto en lotería del niño, en accidente aéreo, en embarazo de penalti, en meteorito hacia la tierra, en eclipse de luna, en terremoto en San Francisco con mariposa aleteando en las antípodas.

Me asusta ser destino, perder mi derecho a elegir, mi deber de equivocarme. Por eso, sin previo aviso, le engaño (me engaño), y nievo en verano, me pongo en pelotas en la iglesia, me desenamoro en primavera y me recato en el puti de la esquina.

Me repugna la gente con destino, el conformismo que abraza a todo lo que veo, la "realidad" que dejamos que aparque nuestros sueños, el "sentido común" que me impide trepar a tu ventana.

 

Promesas

 
         
   

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta...Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido, parado frente al mar mientras que el mundo gira.

   
         
   
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